
El día 7 se despierta a las ocho de la mañana con una
terrible explosión. Vomita un par de veces más. Durante el día está bien
El día 8 se despierta un poco mareado por la mañana, pero
por la tarde está bien al igual que el
día siguiente. El último día es el que se encuentra más mareado, hasta el
mediodía no consigue que desaparezca ese vaivén tan incómodo. Suponemos que se
debe al intentar madrugar para ir al trabajo. El sueño es su instrumento
reparador.
Mi hijo tiene la hipótesis de que las crisis están relacionadas
con el ensueño ya que siempre los vómitos los desencadena un sueño. Él afirma
que la alimentación no influye, y debido a que él es el experto, tendremos que
valorar sus parámetros y prestarle más atención al sueño.
En esta crisis tampoco ha utilizado los discos de silicio de
No Más Vómitos pues intuye que su
cuerpo ya se ha familiarizado a ellos y han perdido su eficacia con él. Más
adelante seguramente los volverá a utilizar ya que le ayudaban con el mareo.
Esta crisis ha seguido
el ritmo de las últimas, bastante suave.