Esta vez voy con demora en la descripción de la crisis de mi
hijo, seré muy breve ya que no han ocurrido grandes cambios.
El 17 de agosto, después
de 99 días, se despertó mareado. Al día
siguiente vomitó solamente un par de veces pero siguió mareado tres días más.
Igual que muchas de sus crisis veraniegas y también como la
mayoría de sus actuales crisis ha sido
muy floja, pero a la vez muy larga. Le ha durado cinco largos días.